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Lo que se sabe efímero

por Lucio Durán

Déjame sumarme tanto que el dos pierda sentido, intuir que no hay vida sin la incómoda certeza de tenerte, sonreír cuando vibro con tu voz, y abrázame con la brutalidad con la que el futuro desea a lo que aún no existe. Quiero buscar en tus sueños los ruidos que nadie compuso, volar en tus cielos y estrellarme bajo tu paso, romper las paredes que nos confinan en la cobardía, y construir con los escombros algo sin nombre. Voy a dejar escapar a las sombras que me retuvieron aquí, a emborrachar a los hombrecillos que me empujaron hacia ti, a llevarme hasta la última gota de convicción, y vaciar lo que quede mientras la ausencia de amor nos mastica la paciencia. Deseo columpiarme en tu cintura y perderme en tu cansancio, sentir vértigo en tus alturas mientras escalo tu lengua y destruyo mi armazón, acariciar tus envolturas con lo que me queda de torrente, y besarte con la urgencia de lo que se sabe efímero. Ya entendí que los campos se secarán cuando dejes de mirarlos, que la luz será solo luz, que no se le atribuirán más victorias al deseo y decaerán los suspiros estrepitosamente ante la frustración de la rima en oferta. Y sin descubrir que todo responde a tu energía, vos vas a cantar a toda voz en los momentos en que se despeje el siempre, con esa tranquilidad insoportable que me adormece las heridas y me erosiona hasta el hueso.

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